En Jesús María hicieron desaparecer los pañuelos de Abuelas de Plaza de Mayo

Al cumplirse 49 años del golpe militar del 24 de marzo de 1976, la ciudad repintó el Monumento a los Derechos Humanos y borraron el símbolo que representa la lucha de estas mujeres en el momento más álgido de aquella oscura dictadura.

La artista Teresa Della Costa fue la autora de la escultura que se erige en la rotonda de Av Juan B Justo y Chile, a cinco cuadras del centro de la ciudad. Es un homenaje a los derechos humanos que fue colocado en 1998 y, de hecho, lleva una placa que reafirma la adhesión a la Declaración Universal de Derechos Humanos que realizó la Organización de Naciones Unidas en 1948, luego de la Segunda Guerra Mundial.

Recién en 2018, la Mesa Regional de Derechos Humanos, con el aval del municipio, pintó en las cuatro caras del monumento los pañuelos blancos que simbolizan la lucha de las Abuelas y Madres de Plaza de Mayo, una institución señera en la temática.

Permanecieron allí, inmutables y sin haber sido vandalizados nunca, durante casi seis años, hasta que la actual gestión municipal decidió borrarlos.

Quizá es una cuestión de época, donde, incluso desde las altas esferas del poder, llega a negarse el genocidio perpetrado por quienes protagonizaron el golpe de Estado del 24 de Marzo de 1976.

Ya en el año 2021 comenzaron los primeros rumores de que esto podría ocurrir, a raíz de una propuesta del Rotary Club, Corazones Unidos, el Grupo ACES y el Distrito Scout, quienes querían reconocer a instituciones “que representan a los derechos humanos en la comunidad”.

Pretendían utilizar el Monumento para colocar estos reconocimientos y dejaron en claro que los pañuelos deberían ser borrados,

La propia artista que hizo la escultura se mostró muy molesta por la intervención en la que se pintó el emblemático símbolo de las Abuelas. Estuvo de acuerdo con el proyecto que nunca se aprobó.

Della Costa dijo que comprendía que la Mesa de Derechos Humanos quisiera expresarse, pero sostuvo que deberían buscar un espacio más adecuado.

“No es lo que representa, porque este –monumento- es de todos”, advirtió. También se mostró enojada cuando, durante una intervención puntual, se colgaron pañuelos verdes en la estructura.

Al ser consultada sobre el significado del monumento, respondió: “Representa la paz, la protección, la victoria de los derechos humanos de la familia, que está contenida en eso, esas alas, simbólicas, las hojas de laurel, representan la paz de las familias del mundo”.

Pasaron algunos años hasta que finalmente se encontró el contexto perfecto para hacer desaparecer los pañuelos que acompañaron y acompañan la lucha sin tregua de las Abuelas y Madres de Plaza de Mayo, que fueron, sin dudas, figuras clave en la historia de nuestro país.

Sin ellas, posiblemente jamás se hubiera juzgado a los asesinos, torturadores, violadores y ladrones de bebés que durante los años de la dictadura decidían sobre la vida y la muerte de todos los argentinos, creyéndose impunes.

Lejos de aquellos días donde referentes como Sonia Torres visitaba el colegio Domingo Faustino Sarmiento y era escuchada por los alumnos de la época, ahora se borran los pañuelos, como si hacerlos desaparecer pudiera borrar también lo que representan.

Quizá la ciudad prefiera los monumentos sin mensaje, siguiendo aquello de a veces es “mejor no hablar de ciertas cosas”.

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