Columna

Tal vez, muchos se estén preguntando a esta hora: ¿Qué fue lo que hicimos? Al menos eso haría yo si al ingresar a mi hogar, me veo en el trabajo de introducir hacia el interior de casa un enorme cerdo, vivo, muerto o agonizando. ¿Qué me impulsó a hacerlo? Este domingo se perdió el respeto por la vida de animales que, como cualquier ser en esa situación, estaban sufriendo.

Por Nicolás Luque

Si bien todos sabemos que los 240 cerdos que fueron protagonistas del vuelco del camión en el ingreso a Jesús María iban con destino a un frigorífico, nada puede justificar la violencia a la que fueron sometidos.

Cientos de personas se acercaron al lugar del siniestro y comenzaron a capturar a los chanchos que, todavía atontados, habían escapado de la jaula y deambulaban por la zona. A muchos se los llevaron caminando, como si se tratara de un perro.

Después vino el momento del intento de saqueo del cargamento, que como pudo, y en forma totalmente improvisada, pudo frenar la Policía.

Pero lo peor comenzó minutos después, cuando algunas personas comenzaron a llegar en vehículos para cargar los cerdos y algunos, los mataban en el mismo lugar del accidente.

Fuimos testigos de personas que usaron cuchillos, enormes martillos y hasta hachas para darle muerte a los indefensos animales que, en su mayoría, estaban malheridos.

Otros se los llevaron vivos, amarrados con cables, sogas o lingas, en la caja de una camioneta o el baúl de un auto.

Una de las postales más terribles, fue la de un auto que ató el cadáver de uno de los chanchos y lo llevó arrastrando por la calle, como si fuera un pedazo de carne.

Lejos de los impulsos de la necesidad, o el hambre extremo que podemos encontrar en otros países y, tal vez, en otras regiones de nuestro país, lo que sucedió este domingo en Jesús María sacó lo más visceral de la naturaleza humana, que a todos pareció normal en el momento, pero que seguramente muchos hoy se estarán cuestionando.

¿Valió la pena semejante acto de violencia animal por un trozo de carne? ¿Era necesario?.

Yo creo que no, que se podría haber hecho de otra forma, mucho más civilizada, mucho más humana, mucho más organizada y contemplativa con esos cerdos, que son seres vivos.

Los dueños del cargamento, que atravesaron un momento muy duro, no tuvieron objeciones en regalar los animales que estaban golpeados, lastimados o agonizando. Incluso, trataron de explicar que no eran aptos para consumo por el estado de rápida composición que sufre la carne de cerdo, y el nivel de estrés al que fueron sometidos involuntariamente.

Pero algo se despertó en quienes llegaron a ingresar a los jardines de las casas linderas para terminar esa carneada espontánea y brutal que fueron capaces de llevar a cabo.

La Policía no pudo intervenir, superada en cantidad y sin un plan claro para este tipo de eventos, que claramente estaba por fuera de sus capacidades y posibilidades.

El personal de Bomberos sólo pudo limitarse a la contención de la escena, que estaba en un riesgo latente, por el volcamiento de cientos de litros de gas oil en el sector.

Afortunadamente no ocurrió una desgracia mayor, dado que el chofer del camión sólo resultó con lesiones menores, y tampoco se accidentó severamente ninguna de las personas que llegaron con la intención de llevarse un chancho. Algunos se subieron a la jaula del camión tumbado y desde allí señalaban, cual si fuera un menú, el cerdo con más posibilidades de ser extraído para el degüelle.

No sabemos si la Justicia actuará para aplicar la Ley de Maltrato Animal (N° 14.346), o si todo quedará sólo como el recuerdo del día en el que muchos de nosotros, nos volvimos bestias.

1 thought on “Humana naturaleza

  1. Una imagen lamentable.Coincido no era necesario un acto tan salvaje.Tan mal estamos como sociedad que pasan estos hechos.Que la justicia actúe y no tengamos q naturalizar un hecho como este..

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