Familia de bomberos: soñaba con ser brigadista y le prometió a su padre que sería jefe del cuartel

El bombero voluntario Héctor Cejas, habló en radio NJM sobre el gran desafío que implica la vocación. Gran parte de su familia pasó por el cuartel. Cuando su padre estaba a punto de fallecer, le prometió que se convertiría en el Jefe del Cuartel. Hoy, se retira del servicio convirtiéndose en uno de los brigadistas más prestigiosos de la ciudad.

Héctor Cejas, es uno de los Bomberos Voluntarios de
Jesús María
más destacados de la ciudad. Sumó 42 años de vocación y su
trayectoria refleja una ardua capacitación, estudios, experiencias y mucho
corazón.

De pasar a ser un joven cadete que limpiaba las bombas de agua, se convirtió
en el Jefe del Cuartel de Jesús María, y como el tiempo no es
sereno, el próximo 11 de octubre se retirará luego de haber dejado importantes
años de su vida en el servicio.

El domingo pasado, cuando se celebró el Día Nacional del Bombero
Voluntario
, expresó que la vocación de un brigadista surge de la
necesidad de brindar un servicio al prójimo, que nace del corazón. Remarcó que
para formase se necesita mucha capacitación, responsabilidad, solidaridad y
tiempo.

En sus comienzos, era tan solo un niño que vivía al frente del cuartel,
ubicado en el barrio del Tiro Federal. Cada vez que salía de
su casa, se topaba con un establecimiento que le llamaba la atención por estar
poblado de personas con uniformes naranjas que corrían detrás de sirenas.

Además, la familia Cejas tiene un precedente que dejó un legado
familiar repleto de bomberos: primero, su padre y luego sus dos hermanos.

Su progenitor falleció hace 17 años y fue bombero de la primera guardia del
cuartel que hoy lleva una placa con su nombre. En el lecho de su muerte, su
hijo Héctor le prometió que se convertiría en el Jefe del Cuartel de Bomberos:

“Estoy convencido que si hoy estaría con vida, se
pondría muy orgulloso. En esta carrera uno pone al hombro los pilares que ellos
nos enseñaron. Son fundamentales y le agradezco por haberme  enseñado lo
básico”, reflexionó.

Su hermano mayor se retiró el año pasado cumpliendo 40 años de servicio como
bombero, mientras que su hermano menor fue aspirante y llegó a ser cadete.

Héctor contó que esperó con ansias cumplir los 18 años para convertirse
oficialmente en bombero y salir a su primera emergencia. Durante esos años
participo del cuartel trabajando en actividades de mantenimiento, en tanto se
capacitó por seis arduos años hasta llegar a ser un bombero.

Luego comenzó a estudiar su carrera como Sub Oficial, y se capacitó en
diferentes niveles de capacitación bomberil. Llegando a la recta final de su
carrera, este año, el próximo 11 de octubre se retirará del servicio y en
septiembre cumplirá 55 años como bombero voluntario.

Uno de los momentos más complicados para Héctor fue enterarse que se quedó
sin trabajo en una fábrica que le aseguraba un sueldo fijo. Recordó que en
aquella etapa el cuartel de bomberos fue un “lugar de contención” y
“una descarga a tierra”, en el que pudo soportar “días
malos”.

Recordó que salió llorando a buscar el auto del estacionamiento y llamó a su
esposa para contarle su situación. Ambos, aseguraron que sin importar,
seguirían luchando para que sus hijos puedan concluir sus estudios
universitarios.

Efectivamente, todos los bomberos consideran al cuartel como una
“segunda casa”, en donde encuentran un refugio en donde
“escapar, meditar o recapacitar” ante problemas familiares y/o
laborales.

Aseguró que capacitar a jóvenes “bomberitos” de 20 a 25 años es
una satisfacción enorme que se lleva en este último tiempo. De la cual, seguirá
colaborando para que más muchachos se animen a sumarse en el cuartel.

Así como lo recordarán muchos jóvenes, Héctor rememoró a algunos de sus
maestros e instructores como Luis Eduardo Lobo y Juan
José Nievas
, quien le dio a posibilidad de comenzar con la carrea.
Muchos de ellos, a pesar de estar jubilados, siguen asistiendo al cuartel.

 

Los miedos de un bombero:

Cada bombero lleva en su memoria experiencias de incendios que no son tan
gratas de recordar. Héctor contó que en su carrera, el miedo lo invadió en dos
siniestros amenazantes para su vida.

El primero, fue un incendio en un negocio de recargas de garrafas.

“Fue un momento muy crítico, de mucho miedo
y peligro porque volaban garrafas por el aire y el negocio tenía dos estaciones
de servicios en ambos lados, un tanque de dióxido de carbono”, recordó el
bombero.

Otro recuerdo fue cuando se quemó la fábrica Guma, especialista en producir
jabones. Se generó un incendio en el depósito de cebo y había tanto fuego que
colaboraron cuarteles vecinos de otras ciudades.

En ese momento Héctor recordó que se encontraba solo al mando, dado que sus
dos autoridades se encontraban lejos del siniestro. Por causalidades de la
vida, su padre pasaba por el lugar en bicicleta y además de tranquilizarlo, le
sugirió algunas recomendaciones para dirigir la situación.

Héctor asegura que una de las
instituciones “más fieles a la ciudadanía” es la de los bomberos
voluntarios, debido a que la gente se siente segura:

“Las personas ven un uniforme naranja y te
contactan ante cualquier problema, se sientes seguros y somos personas creíbles
para ellos”, contó.

A raíz de esto, contó que en medio de vacaciones asistió a personas
accidentadas y hasta respondió siniestros por redes sociales.

La última etapa; retirarse del oficio

Héctor dejó en claro en septiembre, luego de cumplir más de cincuenta años
al servicio, tiene la intención de retirarse para darle paso a personas más
jóvenes. Hasta el momento, la institución se está encargando de determinar qué
autoridad seguirá al frente.

Aseguró que la jefatura es un rango que demanda mucho tiempo y
responsabilidad en la gestión de recursos, personal, capacitación y salidas a
los siniestros.

A pesar que se retira, sigue manteniendo un compromiso fiel que lo impulsa a
trabajar por la ciudadanía por lo que aseguró que quiere seguir colaborando con
el cuartel y “que le debe mucho a la comunidad”.

Una vez que se retire tiene la intención de instaurar que los bomberos
jubilados sigan utilizando sus uniformes naranjas, siendo miembros activos en
la institución. Desde afuera colaborará en la logística de la institución para
que pueda seguir creciendo.

Quiero seguir trabajando en eso, quiero continuar yendo al cuartel los
sábados. La única llama que no se apaga es la que está en el corazón.

Actualmente, ejerce una función pública en la Municipalidad de Jesús
María
como Jefe de Seguridad Ciudadana. En esta área,
se considera un puente que intenta resolver los problemas de inseguridad que viven
los ciudadanos entablando acuerdos con funcionarios, autoridades, gendarmería y
otros.

Héctor considera que “le debe mucho a la comunidad” dado que como
bombero se a visto obligado a “golpear muchas puertas” a beneficio de
la institución para que los bomberos puedan prestar un buen servicio.

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *